Método Divergente

Un diamante de seis facetas

Imaginamos a cada persona como un diamante: único, con muchas caras y con una luz propia que espera salir. El Método Divergente trabaja seis facetas que se complementan entre sí, y nuestro objetivo es pulir ese diamante para que cada persona brille a su manera.

1. Inteligencia emocional
Conocer, comprender y gestionar las emociones. Es la base de todo lo demás. Para trabajarla usamos herramientas propias como Las Perlas Emocionales, nuestra técnica estrella.

2. Creatividad y desarrollo del talento
Descubrir, explorar y desarrollar el talento de cada persona a través de la creatividad y la imaginación. No buscamos que todos hagan lo mismo, sino que cada uno encuentre lo suyo.

3. Tecnología
Un uso consciente, crítico y con sentido de las herramientas digitales, incluida la inteligencia artificial. La tecnología, al servicio de las personas.

4. Conocimiento
Comprender, conectar y aplicar lo aprendido a la vida real, equilibrando el razonamiento lógico con el pensamiento creativo. Aprender a aprender, no memorizar.

5. Conciliación familiar
Familia y escuela, juntas, crean entornos coherentes y seguros donde cada persona puede crecer. Por eso acompañamos también a quienes educan.

6. Motivación por aprender
Cuidar la curiosidad innata y la confianza en las propias capacidades, para que aprender sea una experiencia ilusionante.

Cómo lo aplicamos

  • El juego es la base. Trabajamos con técnicas lúdicas y vivenciales: emociones, creatividad, pensamiento y aprendizaje.
  • Continuidad, no sesiones aisladas. Grupos estables en el tiempo, adaptados a cada edad.
  • Seguimiento de la evolución de cada alumno y alumna.
  • Formación para educadores: talleres para madres, padres y docentes, para acompañar mejor en casa y en el aula.
  • El Método puede aplicarse a otras áreas o entornos siempre y cuando esté alineado con nuestros valores.

Todos llevamos un diamante dentro. Educar es acompañar para que brille.